Trabajar como fotógrafo de bodas me permite ser parte de momentos únicos, y la boda de Lizzette y Xavier fue uno de esos días memorables. Llegué al hotel TRYP en el casco de Isla Verde, con ese tiempo suficiente para prepararme y disfrutar del ambiente. Mi ritual de enfocarme con un café en mano y visualizar los tiros, me ayuda siempre a conectar con la energía del lugar.
Al dar una vuelta por el salón, me encontré con Frank, de Frank Events, dandole esos últimos toques a los detalles de la decoración así salón de una forma majestuosa y elegante. El salón, con su vista panorámica de cristal hacia el casco de Isla Verde, era sencillamente impresionante. Pedí a Frank algunas flores para complementar los accesorios de la novia, y Frank rápidamente me buscó algunas de las flores más bonitas, logrando que la composición reflejara una elegancia y delicadeza únicas.
El Getting Ready de Lizzette
En la habitación de Lizzette, todo estaba perfectamente organizado. Su vestido, exhibido en un torso maniquí, destacaba de forma sofisticada. La decoración de globos y la palabra “BRIDE” en la pared daban un aire festivo y personal. Barbara Laysbelle, además de ser su coordinadora, jugó el importante papel de dama de honor, aportando calma y apoyo a Lizzette en todo momento. Entre su madre, hermanas y amigas, el ambiente era una mezcla de risas y lágrimas de alegría. Los detalles únicos, como las copas pintadas a mano, hacían que cada momento fuera digno de capturarse.
Mientras Lizzette se ponía su vestido, pasé al cuarto de Xavier. Aunque los nervios eran evidentes, gracias a la sesión de compromiso que habíamos realizado, ya sabía cómo guiarlo para que se sintiera cómodo frente a la cámara. Con la ayuda de su amigo, logramos retratos naturales que reflejaban su emoción por el gran día. Creo que ni se dio cuenta de que ya habíamos culminado con él; a lo que le dije: "¡Lo estás haciendo excelente! Nos veremos ahorita."
Al regresar al cuarto de Lizzette, ya estaba lista. El traje le quedó espectacular y todo transcurrió de manera muy natural. Sin embargo, hubo un momento de nervios para Lizzette, y Barbara rápidamente tomó acción. Con palabras de aliento y un abrazo logró calmarla. Hay momentos en los que prefiero bajar mi cámara y simplemente estar presente, y este fue uno de ellos. Tener empatía con los clientes es esencial, y ver cómo Barbara apoyaba a Lizzette en ese instante me dejó claro por qué fue elegida como su mejor amiga, dama de honor y coordinadora de su gran día.
La Ceremonia en la Parroquia Santa Teresita
La Parroquia Santa Teresita, ubicada en la calle Loíza, es un lugar espectacular. La luz que entraba por sus ventanales ese día daba un aire casi cinematográfico. Al entrar, se escuchaba la voz de la soprano Melissa Marzán, cuyo talento añadió un toque especial y emotivo. Pude capturar cada momento, desde los votos llenos de sentimiento hasta el beso que selló su unión. La luz suave y cálida fue un regalo, permitiéndome documentar la ceremonia de forma natural y fluida. Sin duda, ha sido una de las ceremonias más hermosas que he tenido el honor de fotografiar.
Un “First Look” de Ensueño en la Recepción del Hotel TRYP
De vuelta al hotel TRYP, el cocktail hour permitió fotografiar la decoración del salón antes de que los invitados entraran. El momento del “First Look” al salón fue especial; Lizzette no podía contener su emoción al ver cómo cada detalle superaba sus expectativas. Y lo primero que dijo fue : "Mi nube!" era parte de la decoración de la mesas de los ya esposos, son esos detalles importantes que pasan de ser expectativas a verlo realizado: porque como dice mi amiga y colega Barbara Laysbelle; "un sueño motivado se convierte en realidad." El bizcocho, diseñado por Vanessa de Le Petit, era una obra de arte que complementaba perfectamente la decoración blanca y los arreglos florales.
Uno de los momentos más especiales para mí como fotógrafo es capturar las fotos de pareja de los ya esposos. Las imágenes de ellos juntos fueron un reflejo perfecto de su complicidad. No podían esconder lo que sentían el uno por el otro: una mezcla de emoción, ternura y, de alguna manera, una incredulidad suave, como si aún no pudieran creer que finalmente se habían casado. Esa complicidad tan única que se ve en los momentos de recién casados, esa expresión en sus ojos de saber que su vida juntos acaba de comenzar, fue lo que hizo que esos tiros fueran aún más especiales y natural.
Una Recepción Llena de Ritmo, Tradición y Alegría: Celebrando el Amor y la Navidad
La fiesta de recepción estuvo llena de vida y ritmo, con una mezcla de tradiciones puertorriqueñas que hizo de la celebración algo aún más único. La música estuvo a cargo de una vibrante batucada, cuyo ritmo contagió a todos los presentes, invitándolos a moverse, bailar y unirse en una fiesta que no paraba. Las plenas, con su energía alegre y festiva, resonaban en cada rincón del salón, mientras los invitados, tanto familiares como amigos, se entregaban al momento con una pasión palpable.
No solo celebraban el amor de Lizzette y Xavier, sino también la época navideña, una de las tradiciones más entrañables en Puerto Rico. Las plenas, las risas y los abrazos entre los invitados crearon una atmósfera cálida y familiar, donde la unión y el cariño se sentían en el aire. No importaba de dónde venían, lo que importaba era la celebración conjunta de este nuevo capítulo en la vida de los recién casados. La música y la alegría no solo llenaban el espacio, sino que unían a todos en una sola celebración, como si el espíritu de la Navidad y el amor de la pareja se fusionaran en ese mismo instante.
Al final de la noche, todos, desde los más pequeños hasta los más grandes, fueron partícipes de esa alegría desbordante que solo una boda en Puerto Rico puede ofrecer. Fue una fiesta que no solo celebraba un amor, sino también la rica cultura y tradiciones que nos hacen únicos. Para mí, como fotógrafo, fue un honor capturar todos esos momentos llenos de emoción, complicidad y felicidad que quedaron grabados no solo en mis lentes, sino también en el corazón de todos los presentes.



